Las famosas tortas de chorizo de Ocampo que mantienen viva una tradición
Todo comenzó en 1963 cuando Jesús Negrete Díaz de León recorría las calles con su carrito de tortas. Aquella venta ambulante pronto se convirtió en un pequeño local que, gracias a la calidad de su sabor y a su receta sin artificios, se ganó un lugar especial en el corazón de Ocampo.

Actualmente, su nieto Manrique Negrete lidera la tercera generación de “La Flor del Retoño”. Esta emblemática cocina se encuentra ubicada en la calle Morelos 101 en el centro del municipio de la ciudad. Con la misma receta heredada y un firme compromiso por mantener el proceso lo más natural posible, el negocio continúa siendo un referente de identidad gastronómica local.

“Lo que vuelve únicas a las tortas es que no llevan conservadores ni químicos, todo es puro condimento natural. Esa es la clave”, aseguró Manrique mientras despachaba una torta.
El bolillo amigajonado, se rellena con chorizo cocinado en casa, acompañado de chile jalapeño, jitomate y, en una versión más reciente con piña, una combinación que sorprende a algunos, pero termina por conquistar.
Cada día se prepara 20 kilos diarios de chorizo y hasta mil tortas vendidas en un solo día confirman el éxito del negocio. Algunas de estas tortas incluso han viajado a Estados Unidos por pedido especial.

“La gente que las prueba por primera vez a veces duda por el sabor diferente, pero una vez que las prueban, regresan”, platicó Manrique con una sonrisa.
Cada torta cuesta 25 pesos y el negocio abre todos los días de 8 de la mañana a 4 de la tarde. Pero más allá de un precio accesible, lo que mantiene viva esta tradición es el compromiso de no dejar que se pierda.
“Para mí significa mucho seguir con esto. Sé que para muchas personas también es importante, así que hay que continuar y no dejar que muera la tradición”, finalizó Negrete.
Ana Aguiñaga una mujer originaria de un rancho llamado la Haciendita viaja una vez por semana solo para probar las deliciosas tortas de chorizo.
”El sazón, es único, no sabría como describir el sabor porque es único y la verdad si son 100% recomendadas”, compartió mientras llevaba ocho tortas en su bolsa.
El local abre de 8 de la mañana a 4 de la tarde todos los días. Ahí, entre sartenes, chorizo y bolillos, también se cuece algo más que comida: la voluntad de mantener vivas las tradiciones familiares.

”Para mi significa mucho porque sé que para las personas también es importante así que hay que seguir y dejar que no muera la tradición”, finalizó Manrique.