Tras la sequía, la lluvia devuelve vida y esperanza a campos y ganados

Tras un año de sequía, las lluvias recuperan la presa de Echeveste, beneficiando a ganaderos, campesinos y amas de casa
Foto: 4 Noticias.

Juan Mojica, un hombre de 67 años que ha dedicado desde su infancia a la ganadería cerca de la zona de la presa de Echeveste, se mostró nuevamente feliz después de a travesar por un año seco.

“La verdad sí nos hemos beneficiado, más que nada por los animales. El año pasado estaba muy triste la sequía, pero este año sí se ve mucho mejor”, compartió, mientras guiaba a sus 20 reses hacia el pasto fresco que creció tras las lluvias.

Durante los tiempos secos, Juan tenía que cargar agua desde su casa hasta los bebederos, además de enfrentarse a lo pesado de acarrear a su ganado por la orilla del Boulevard Miguel Hidalgo para que pudieran tomar agua. Esta tarea le tomaba alrededor de 40 minutos. Actualmente, la presa y el rio cerca de ella han facilitado su labor diaria.

Juan García, albañil y campesino desde su niñez, vive cerca de la zona de la presa de Echeveste quien al dirigirse a la hectárea de frijol y maíz que sembró hace dos meses ha sido también uno de los beneficiados gracias a las lluvias.

“El agua de lluvia es la mejor de todas, porque no tiene cloro ni nada. Este año estamos viendo que hemos abundado en agua”, compartió gustoso ya gracias al riego de su milpa podrá estar lista a finales de agosto.

Para las amas de casa, el agua también ha traído un alivio práctico. María Aguiñaga, vecina de la presa, recuerda con tristeza lo seca que estaba la zona hace un año. “Daba pesar verla. Una pensaba que no iba a llover. Pero este año sí ha llovido lo suficiente y se ha visto una buena recuperación”, contó mientras paseaba con su esposo y su nieto.

En el río que cruza Los Castillos, las mujeres regresan a una antigua costumbre: lavar la ropa en las piedras del cauce. “En las orillas hay rocas que se prestan. Ahí una se trae el jabón, los canastos y se pone a tallar. Hay unas piedras que hasta blancas están de tanto lavar”, relató María de la Luz Huerta, quien ha sido una de las amas de casa que han sabido aprovechar el agua pues añadió que ahora con el nivel del agua una vez llevó uno de sus cobertores a lavar sobre el rio.

“El agua de lluvia es muy buena, porque deja la ropa muy bonita y así aprovecha uno. La gente viene aquí a lavar por gusto no por necesidad”, concluyó Luz María.

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