Con miedo a la deportación y ocultos
Aunque no fue deportado de manera formal, José Guadalupe relata que su intento por cruzar de forma irregular dejó una marca que aún hoy le impide acceder libremente a una visa.
“Pasamos de ilegales y cada vez que aplico para la visa, eso es lo que me aparece”, compartió.
Su historial migratorio le ha significado castigos de cinco años sin poder ingresar a Estados Unidos, aunque en algunos periodos posteriores logró entrar nuevamente, donde durante dos años se dedicó a la construcción de techos para casas.
La situación cambió con la llegada de Donald Trump a la presidencia.
“Tengo dos años sin ir. Desde que entró él, por la ley que metió”, comentó José. Aunque dice no haber visto redadas ni manifestaciones durante su estancia, reconoce que sus hermanos en Estados Unidos viven con temor constante.
María Dolores, pareja de José, señaló que sus hermanas viven en Utah y Denver con hijos sin papeles, y se dedican al aseo doméstico en casas ajenas, manteniéndose con un perfil bajo.
“No salen mucho a la calle, tienen miedo de que los vayan a agarrar, y todas tienen a sus familias allá”, explicó.
Aunque no se ha vivido una deportación directa dentro de estas dos familias, las amenazas son reales.
“Los que están allá se ocultan, se resguardan y tratan de no salir”, concluyó José.