De la incertidumbre a la esperanza: Madre de pequeño autista apoya a otras familias
Por Jorge Rodríguez.
América Miranda, madre de Damián, un niño autista de 4 años, ha transformado un desafío personal en una misión de apoyo para otras familias. Aunque su nacimiento estuvo lleno de alegría, América enfrentó la noticia del diagnóstico de autismo con profunda preocupación, preguntándose qué expectativas tendría para la vida de su hijo.
“Al principio fue como un impacto,” menciona América, quien comparte cómo comenzó a notar ciertos signos en Damián desde muy pequeño. El diagnóstico llegó cuando Damián cumplió tres años. “Sí me puse triste, la verdad. Mi esposo y yo nos preocupamos porque no sabíamos qué expectativas de vida podía tener Damián.”
A lo largo del tiempo, con avances palpables en el desarrollo de su hijo y el apoyo de la Clínica Mexicana de Autismo en León, América ha encontrado estrategias que mejoran la calidad de vida de Damián. Desde el uso de imágenes para comunicarse hasta evitar lugares ruidosos, el proceso de aprendizaje ha sido fundamental para adaptar el entorno de su hijo. Incluso utiliza canceladores de sonido para protegerlo de estímulos que lo abruman.
Hoy, América destaca las fortalezas de Damián: su excelente memoria y capacidad para aprender rápidamente. “Tiene un carácter fuerte, pero siento que eso le sirve para otras cosas también,” asegura. Este cambio positivo motivó a América a unirse como voluntaria en la clínica, donde empatiza con otros padres en situaciones similares.
“Veo llegar a papás preocupados, desorientados, y empatizo con ellos porque en algún punto yo pasé por lo mismo. Siempre hay alguien que te puede extender la mano y que está pasando por lo mismo,” comenta América con palabras de aliento.
Con el respaldo de la Clínica Mexicana de Autismo, América Miranda demuestra que los desafíos de la maternidad de un niño autista pueden convertirse en una fuente de fortaleza y solidaridad.