Pueblos originarios en León buscan inclusión y preservar su identidad

Lenguas y culturas originarias siguen vivas en León. El CDIL apoya a estas comunidades para preservar su identidad y derechos
Foto: TV4.

Por: Jorge Rodríguez.

Aunque la mayoría de nosotros tiene como lengua materna el español, alguna vez en estas tierras se hablaban lenguas como el náhuatl, hñähñu y purépecha, entre otras. Vestigios de ese pasado aún se encuentran en el nombre de nuestro estado, “Guanajuato,” que proviene de la palabra purépecha “Quanaxhuato,” que significa “lugar montuoso de ranas”.

Hoy en día, personas de diversas partes del país llegan a León en busca de un futuro mejor. Entre ellos se encuentran los pueblos originarios, que traen consigo lenguas y costumbres que nunca debieron desaparecer de esta zona.

Para apoyar a estas comunidades, el Centro de Desarrollo Indígena Loyola (CDIL), fundado en 1998, ofrece apoyo para que las familias puedan encontrar sustento sin perder su identidad cultural.

“El Centro de Desarrollo Indígena Loyola es una organización de la sociedad civil. El proceso de organización tiene cerca de 30 años y hoy en día, nuestro motor y objetivo es acompañar procesos de ejercicio de derechos de pueblos originarios. Trabajamos por la búsqueda y acceso a la soberanía alimentaria, la educación, la salud, la participación, una vida libre de violencia y la dignificación del trabajo”, explica Mayo Meza Trejo, directora del CDIL.

 

En León hay una gran diversidad de culturas: purépechas, wixarikas (huicholes), nahuas, mazahuas, triquis, hñähñus (otomíes), tzotziles, me’phaa (tlapanecos) y na savi (mixtecos). Sin embargo, los retos que enfrentan estas comunidades aún son grandes. La marginación económica y la falta de inclusión los exponen a muchas situaciones de vulnerabilidad.

“Desafortunadamente, nos hemos encontrado con situaciones como las desapariciones. Recordarán la desaparición de Javier el año pasado, y la violencia contra niñas y niños. Atropellaron también a un niño jornalero, Rodolfo, hace 2 años”, agrega Mayo Meza Trejo.

Estas comunidades tienen una gran importancia en nuestra vida cultural, social y económica, aunque muchas veces pasan desapercibidas. “¿De dónde vienen los alimentos que comemos? Porque ese chile, jitomate o sandía, lo ha cosechado un jornalero agrícola, tal vez de Guerrero”, reflexiona Mayo Meza Trejo.

Si desea involucrarse, apoyar a estas comunidades o conocer más sobre sus culturas, puedes acercarte al Centro de Desarrollo Indígena Loyola en León.

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