Ellos son ejemplo de vida y tradición

Ya sea por primera vez o como parte de su Semana Santa, actores que representarán a Jesús en los Viacrucis más emblemáticos de León comparten su experiencia
Foto: Cortesía

Este año el reto más grande para Josafat ha sido el ser juzgado, para Aldo es un sueño hecho realidad representar a Jesús y para Ray será la décima octava ocasión que cargue la cruz en el Viernes Santo. 

Ellos interpretarán al personaje principal de los tres Viacrucis más antiguos de la ciudad de León, que se realizan en los barrios de San Miguel, El Calvario y Chapalita; el evento de Semana Santa que más gente reúne en las calles.

Representar a Jesús de Nazaret ante una gran multitud, recorrer cerca de tres kilómetros bajo el sol, recibir golpes en la espalda con un mecate mojado y cargar una cruz de 98 kilos, no es lo más difícil para Josafat de Alba Pérez, quien participará por tercera ocasión en el Viacrucis número 63 de Chapalita. 

“Soy hombre, siento miedo y también he sido juzgado”, explicó que el ser señalado como la persona que personifica a Jesús ha sido una de las “cruces” que cargará el viernes 29 de marzo, pues para Josafat “a veces duele más lo que pasa en la vida que ofrecer todo esto para Dios”.

Este año el comité organizador le dio la oportunidad a Aldo Ramírez López de participar en el Viacrucis 114 del templo El Calvario. Aunque el miedo y la duda de no saber si podrá cargar una cruz de 70 kilos y soportar por dos kilómetros los golpes de látigos de cuero, ha sido causa de noches en vela; interpretar a Jesús por primera vez es lo más importante para Aldo. 

“Es lo máximo, no puedo pedir nada más en la vida que representar este papel y recordarle a la gente lo que se vivió hace más de dos mil años”, comentó. 

Por su parte, Ray Villegas Terrones comentó que esta tradición de 121 años, además de ser cultura popular y costumbres de la comunidad del barrio de San Miguel, es una “evangelización visual” y una manera de acercarse a los jóvenes para sacarlos de las drogas y situaciones de violencia.  

“Afortunadamente la gente del barrio me ubica como ‘El Cristo de San Miguel’ y para mí es un trampolín para poder acercarme a los jóvenes y brindar un apoyo a la gente mayor”, compartió Ray, quien ha logrado influir positivamente en su comunidad, gracias a cargar una cruz de casi 90 kilos por cinco kilómetros y recibir latigazos de cuero.

Representar a Cristo, para quienes han tenido la experiencia, no solamente conlleva una preparación física, emocional y espiritual para asemejarse más a Jesús, sino que implica un cambio de vida y entrega al prójimo.

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