Después de 10 años de espera, Diana recibió su trasplante de riñón

Durante más de 2 años, la familia de Diana estuvo pagando de manera particular cada intervención que tenía un costo de entre los mil 500 a 2 mil pesos
Foto: Especial

A los 18 años de edad Diana Andrea Ramírez Coronado fue diagnosticada con insuficiencia renal, padecimiento que la llevó a permanecer 10 años en un tratamiento de diálisis y hemodiálisis para por fin, convertirse en candidata a un trasplante de riñón que le regresó las ganas de vivir.

“Es una enfermedad que me llegó de un día para otro, como todo joven tienes metas, objetivos, por ningún motivo piensas que te va a pasar otra cosa, en este caso una enfermedad donde te digan, desde ahora van a ser así las cosas, aprender a vivir de cierta manera como tu alimentación, o tanto física, a mí antes de que me diera insuficiencia renal yo pesaba 70 kilos y llegué a pesar 33 kilos”, comentó.

Ligero cansancio, sueño y un par de moretones en el cuerpo fueron los únicos síntomas que Diana presentó antes de que una convulsión le hiciera perder el conocimiento camino a su casa en la colonia Periodistas Mexicanos.

“Ese día yo estaba en la prepa en los últimos parciales entonces me fuí a la escuela y como también trabajaba y estudiaba fui a la escuela y fui al trabajo y cuando iba de regreso para mi casa fue que me convulsión en el camión. Yo quedé inconsciente y ya no supe nada de mi yo desperté en el hospital”, comentó

A partir de ese momento el tratamiento para filtrar las toxinas y el agua de la sangre que obligatoriamente tomaba tres veces por semana, comenzó a dejar estragos y Diana presentó cambios físicos como hinchazón, retención de líquidos, falta del aire, baja de peso, caída de pelo y pérdida de gusto, además del agobio mental y las ganas de rendirse.

Sin embargo, con el apoyo de su familia y la fe puesta en Dios, logró aguantar el tratamiento intensivo que por poco y agotó los recursos de sus padres, pues de los 10 años con hemodiálisis se vio en la necesidad de pagar de manera particular poco más de dos años donde cada intervención tenía un costo de entre los mil 500 a 2 mil pesos.

“La lista es nacional, entonces la lista es de muchas personas, yo cuando me anoté era el 400 mil no sé qué y te haces a la idea de que no sabes cuándo te toque en este caso mi familia no era de mi mismo tipo de sangre entonces yo tenía que estár en la lista de espera. También de piden ciertas cosas para ser candidato, que no tengas infecciones tus dientes que no tenga caries, una vez me regresaron porque tenía una muela picada”.

Pero fue hasta el 2021 con 29 años de edad que recibió una llamada que le devolvería las ganas de continuar con sus sueños, entre ellos, estudiar medicina y ayudar a los demás.

Actualmente Diana cumplió 31 años y se ha convertido en un ejemplo de perseverancia.

“Yo le agradezco mucho a Dios por esta segunda oportunidad a base de todo esto creo que mi base a sido mi Padre Dios y también agradecer a las personas que que donan los órganos para dar una segunda oportunidad de vida, no sé su nombre pero siempre voy a estar agradecida con mi donadora”

Hoy en día también es voluntaria en la asociación civil “Familia Renis” donde se ofrecen servicios de psicología, nutrición, fisioterapia y atención médica especializada a pacientes con insuficiencia renal a bajo costo.

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