36 años formando atletas: Flavio Rico

En el Día del Entrenador Deportivo, la historia de un hombre que convirtió la disciplina en legado.

Nacido para entrenar

La alberca de la colonia La Martinica en León guarda una rutina casi religiosa: todas las tardes, Flavio Rico Ibarra llega puntual para dirigir a sus atletas.

Desde hace 36 años, este entrenador deportivo ha formado generaciones en la Acuática Rueda, enseñando que las barreras pueden hacerse más pequeñas.

“Me han enseñado muchas cosas, pero una de las principales es que las barreras se pueden ir acortando, hacerse más pequeñas”, comparte Flavio, convencido de que la inclusión es parte esencial del deporte.

Disciplina y constancia

No siempre gana el más talentoso, insiste Flavio. “En realidad este deporte y cualquier otro tiene que ver con la disciplina y el compromiso que las personas le ponen cuando lo practican”.

Hoy dirige a 35 atletas”, de los cuales 14 han competido en torneos nacionales en el último año. La clave, dice, ha sido la constancia. En la alberca, el rigor es absoluto: “El entrenamiento es completamente estricto. Afuera, pues soy su amigo”.

Vocación y cercanía

Ese contraste lo confirman sus alumnos. Uriel Negrete, alumno de Flavio por más de 10 años, asegura: “Es nuestro amigo y cuando tenemos problemas personales siempre nos da un buen consejo”.

María Ceja, otra de sus pupilas, lo describe como “un profesor exigente, pero divertido y cariñoso”.

La escena se repite: dentro del agua, brazadas firmes y disciplina; fuera de ella, risas y consejos que fortalecen la confianza.

Inclusión que trasciende

A lo largo de su carrera como entrenador, más de 40 alumnos han alcanzado triunfos nacionales bajo su guía. Y cuatro de ellos se han medido en competencias internacionales.

Entre ellos destaca David Rodríguez García, primer nadador en representar a México en las Olimpiadas para Sordos en 2009, y Saúl López Pacheco, joven autista que hoy es figura emergente de la paranatación mexicana.

“Entrenar a gente con discapacidades tiene una mayor complejidad que entrenar nadadores convencionales… eso me ha hecho más diestro y con más experiencia”, reconoce Flavio.

En el Día del Entrenador Deportivo, la historia de Flavio Rico Ibarra resume lo que significa esta vocación: disciplina, humanismo y pasión.

Su legado no se mide solo en medallas, sino en vidas transformadas dentro y fuera del agua.

¿No es acaso ese el verdadero triunfo de un entrenador?

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